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viernes, 24 de noviembre de 2023

Redefiniendo la Evaluación Educativa: Más Allá de los Números

 


Recientemente, tuve la oportunidad de participar en un acto en la escuela de mis niñas, conmemorando el Día de la No Violencia contra la Mujer. Más allá de la ceremonia, hubo un aspecto que me llevó a una reflexión profunda sobre nuestro sistema educativo.

Durante el acto, se mencionó la entrega de calificaciones y cómo se aconsejaba a los estudiantes prestar atención a esos números para identificar áreas de mejora. Aquí surge mi preocupación: ¿realmente esos números por sí solos son suficientes para guiar a los estudiantes en su aprendizaje? ¿Estamos realmente proporcionando a los estudiantes la guía que necesitan para prosperar académicamente?

Las calificaciones, esos números que a menudo definen el éxito o el fracaso de un estudiante, parecen haberse convertido en el barómetro absoluto de la competencia académica. Sin embargo, me pregunto si realmente cumplen con su propósito. Un número en rojo puede indicar un problema, pero rara vez ofrece una solución o una dirección clara para el estudiante. En esta era de información y conocimiento, ¿no es hora de que reexaminemos cómo evaluamos y qué comunican realmente esas evaluaciones?

Desde la perspectiva de un educador, las calificaciones son herramientas útiles. Proporcionan una instantánea del rendimiento de un estudiante y ayudan a identificar áreas donde se requiere apoyo adicional. Sin embargo, para un estudiante, esos mismos números pueden ser enigmáticos y desalentadores. No brindan una orientación clara sobre cómo mejorar o en qué áreas específicas deben enfocar sus esfuerzos. Esta desconexión entre lo que los números significan para los maestros y lo que representan para los estudiantes puede ser un obstáculo significativo en el camino hacia el aprendizaje efectivo.

Consideremos el potencial de una evaluación más integral, una que no solo identifique las áreas de mejora, sino que también proporcione estrategias concretas para el desarrollo. Imaginemos un sistema que, en lugar de dejar a los estudiantes adivinando cómo mejorar, les ofrezca un plan claro y alcanzable para avanzar. Esta visión requiere un cambio significativo en nuestra aproximación a la evaluación, uno que reconozca la importancia de la retroalimentación constructiva y el apoyo continuo.

En mi defensa de las evaluaciones continuas, veo una oportunidad para transformarlas en una herramienta de empoderamiento. Más allá de medir el conocimiento, las evaluaciones deben ser un medio para fomentar el crecimiento y la curiosidad intelectual. Deben ser un diálogo entre el estudiante y el educador, una oportunidad para que cada parte comprenda mejor las necesidades y fortalezas del otro.

Es crucial que cada actor en el proceso educativo comprenda su papel en la evaluación. Los estudiantes deben ver las evaluaciones como una oportunidad para demostrar su aprendizaje y recibir orientación sobre cómo avanzar. Los educadores, por su parte, deben usar las evaluaciones como una herramienta para entender mejor las necesidades de sus estudiantes y adaptar su enseñanza para satisfacer esas necesidades.

Concluiré con un llamado a la acción para todos los involucrados en la educación: reexaminemos el propósito y la práctica de nuestras evaluaciones. Busquemos maneras de hacer que sirvan mejor a nuestros estudiantes, no solo como medidores de su rendimiento actual, sino como faros que iluminen su camino hacia el éxito futuro.




viernes, 17 de noviembre de 2023

El Tesoro de los Estudiantes Sabios

 


Había una vez un lugar mágico llamado Conocimiento, donde los estudiantes eran los guardianes de un tesoro muy especial. Este tesoro no estaba lleno de oro ni joyas, sino de conocimiento y herramientas para la vida.

En Conocimiento, cada niño nacía con un cerebro vacío, esperando ser llenado con el poder del conocimiento. Los maestros eran guías en este viaje, pero la verdadera magia residía en cada estudiante.

Un día, un niño llamado Lucas comenzó su aventura en la escuela. Pronto se dio cuenta de que había algo especial en este lugar. Los maestros no solo enseñaban hechos y números, sino que les mostraban a los estudiantes cómo aprender y cómo utilizar el conocimiento para su beneficio.

Lucas y sus compañeros de clase aprendieron sobre la importancia de hacer preguntas, explorar y pensar de manera crítica. Descubrieron que su mente era como un cofre mágico que podían llenar con herramientas para enfrentar los desafíos de la vida.

En una lección, el maestro les habló sobre la importancia de la resiliencia y la perseverancia. Les mostró cómo superar obstáculos y aprender de los fracasos. Los estudiantes entendieron que el conocimiento no solo les daba respuestas, sino también la fuerza para seguir adelante cuando las cosas se ponían difíciles.

En otra lección, aprendieron sobre la empatía y la compasión. Descubrieron cómo entender y ayudar a los demás era una herramienta poderosa para construir relaciones fuertes y ser ciudadanos responsables.

Con el tiempo, el cofre mágico en la mente de Lucas se llenó de tesoros valiosos. Tenía la habilidad de resolver problemas, la creatividad para imaginar soluciones y la sabiduría para tomar decisiones informadas. Se dio cuenta de que la verdadera fortaleza residía en el conocimiento y en la capacidad de utilizarlo para su bienestar y el de los demás.

A medida que crecía, Lucas compartía sus tesoros con quienes lo rodeaban. Ayudaba a otros a llenar sus propios cofres mágicos de conocimiento y herramientas. Juntos, construyeron una comunidad fuerte y sabia.

Y así, en el mágico lugar llamado Conocimiento, los estudiantes descubrieron que la verdadera magia estaba en ellos mismos, en su capacidad para aprender, crecer y utilizar el conocimiento para llevar una vida llena de bienestar y éxito. El tesoro que llevaban dentro era más valioso que cualquier otro, y lo compartían generosamente con el mundo.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

La Zona Colonial: Un Patrimonio Dominicano a Preservar

 


La Zona Colonial no es solo un lugar en el mapa de la República Dominicana, es un tesoro vivo, un legado que narra nuestra historia y cultura. Sin embargo, a menudo, su verdadera esencia se ve oscurecida, relegada a un mero recuerdo histórico o una propiedad de familias prominentes. Este enfoque cambió recientemente, de manera inesperada, gracias a la controversia generada por Santiago Matías. Su figura, aunque polémica, ha conseguido iluminar la relevancia de este enclave histórico, recordándonos su importancia.

No obstante, la Zona Colonial enfrenta retos que van más allá del olvido. Después del ocaso, su paisaje se transforma, convirtiéndose en un escenario para actividades que distan mucho de su valor histórico y cultural. La presencia de trabajadores sexuales, turistas en busca de excesos, personas bajo la influencia del alcohol o drogas, e incluso actividades delictivas, han teñido a esta zona de un cariz de inseguridad y decadencia.

Lo más alarmante es la ausencia de propuestas sólidas para rescatar y proteger este patrimonio invaluable. A pesar de los debates y la atención mediática, no se han presentado legislaciones o planes de acción concretos que establezcan límites claros y promuevan un entorno más seguro y respetuoso con su historia.

La polémica alrededor de Santiago Matías ha generado debates acalorados, especialmente en los círculos periodísticos. Pero es esencial no perder de vista el asunto principal: la necesidad de acciones concretas para salvaguardar la Zona Colonial. La preocupación debe traducirse en iniciativas que vayan más allá de la mera discusión.

Es necesario que todos los actores involucrados, desde ciudadanos hasta autoridades, unan esfuerzos en pro de este lugar emblemático. Se necesita con urgencia la creación y aplicación de medidas que protejan, restauren y realcen la Zona Colonial, no solo como un sitio de interés turístico, sino como un espacio vital para la memoria y la identidad dominicana. La oportunidad está sobre la mesa, y la responsabilidad recae en todos nosotros para garantizar que la Zona Colonial no solo sobreviva, sino que prospere para las futuras generaciones.


domingo, 18 de junio de 2023

El robo de tiempo en la educación: ¿Las empresas están arrebatando la infancia a los niños?

 


En los últimos años, hemos sido testigos de un fenómeno preocupante en el sistema educativo: la creciente influencia de las empresas en la forma en que se prepara a los niños para el futuro laboral. En su afán por asegurar una fuerza laboral altamente competente, las empresas han encontrado una manera sutil de infiltrarse en las aulas y dictar los ritmos y objetivos de la educación. Esto ha llevado a un robo de tiempo en la infancia, donde los momentos y los tempos necesarios para aprender a leer y a escribir sin presión, desarrollar el pensamiento crítico y fomentar la inteligencia emocional se ven reducidos o incluso eliminados.

Las escuelas, presionadas por la demanda de las empresas y la obsesión por la preparación laboral, han cedido ante estas influencias externas. Los planes de estudio se han vuelto cada vez más orientados hacia habilidades técnicas y conocimientos específicos para el trabajo, dejando poco espacio para el desarrollo integral de los niños. En lugar de fomentar una educación holística que promueva la curiosidad, la creatividad y la exploración, se prioriza el entrenamiento para el mundo laboral desde temprana edad.

Esta tendencia se refleja en la transformación de muchos centros educativos en politécnicos, donde se enfoca exclusivamente en la formación técnica y se descuida la diversidad de intereses y aptitudes de los estudiantes. Sin un análisis o estudio exhaustivo de las inclinaciones individuales, los estudiantes se ven obligados a seguir una carrera específica simplemente porque es la única opción que ofrece la escuela. Esto limita su libertad de elección y puede llevar a la frustración y el desencanto.

Lamentablemente, muchos padres han caído en la trampa de la falsa promesa de que al finalizar la escuela, sus hijos tendrán un fácil acceso al mundo laboral. Han sido seducidos por el discurso de las empresas y han dejado de lado la importancia de una educación integral y equilibrada. Se olvidan de que la educación no se trata solo de preparar a los niños para un empleo, sino de formar ciudadanos críticos y conscientes, capaces de enfrentar los desafíos del mundo con pensamiento independiente y habilidades emocionales.

Es crucial reconocer la necesidad de un cambio en esta dinámica. El Ministerio de Educación, al convocar a la elaboración de un plan de mejora de la educación que regirá los próximos 10 años, debe tener presente que la educación no puede convertirse en una fábrica de trabajadores. Es necesario recuperar el tiempo robado a la infancia, permitiendo que los niños aprendan a su propio ritmo y desarrollen habilidades sociales, emocionales y cognitivas de manera adecuada.

el sistema educativo se encuentra en una encrucijada peligrosa. El robo de tiempo en la infancia, impulsado por las presiones de las empresas y la obsesión por la preparación laboral, ha llevado a una reducción de momentos y tempos esenciales para el desarrollo integral de los niños. Las escuelas han cedido ante estas influencias, transformándose en centros enfocados en la formación técnica sin considerar las necesidades individuales de los estudiantes.

Es esencial que seamos conscientes de la importancia de una educación equilibrada que promueva el pensamiento crítico, la creatividad y la inteligencia emocional. No podemos permitir que las empresas dicten el rumbo de la educación, limitando las opciones de los estudiantes y robándoles la oportunidad de explorar sus intereses y talentos.

El Ministerio de Educación debe asumir su responsabilidad y garantizar que los planes de mejora de la educación se enfoquen en recuperar el tiempo robado a la infancia y promover una educación integral. Es necesario fomentar la autonomía de las escuelas, brindar apoyo a los docentes y considerar las opiniones de expertos en pedagogía para diseñar un sistema educativo que realmente prepare a los estudiantes para enfrentar los desafíos del mundo, no solo laboralmente, sino también como seres humanos capaces de pensar críticamente y relacionarse con empatía.

La educación es un pilar fundamental para el desarrollo de una sociedad justa y equitativa. No debemos permitir que se convierta en una mera herramienta para satisfacer las necesidades de las empresas. Es hora de replantear nuestro enfoque y asegurarnos de que los niños tengan el tiempo y el espacio necesarios para crecer, aprender y convertirse en individuos plenos y conscientes. Es responsabilidad de todos velar por el bienestar y el futuro de nuestras generaciones más jóvenes, y eso comienza por garantizarles una educación de calidad que honre su tiempo y su potencial.


sábado, 25 de febrero de 2023

Ferias de proyectos tecnológicos en centros educativos: ¿están logrando sus objetivos?

 



Las ferias de proyectos tecnológicos en los centros educativos son una oportunidad para que los estudiantes muestren sus habilidades y creatividad en un entorno educativo, pero en algunos casos, su efectividad es cuestionable. La razón principal de las ferias es fomentar el aprendizaje colectivo y el desarrollo de habilidades valiosas para el futuro, sin embargo, esto no siempre se cumple en la realidad.

La problemática se presenta en el hecho de que la gran mayoría de los proyectos que se exhiben en estas ferias son el resultado de actividades individuales y no de un proceso de aprendizaje colectivo en el aula. Esto significa que solo unos pocos estudiantes conocen realmente de qué se trata el proyecto. Además, en algunos casos, los proyectos son realizados por los mismos profesores y no por los estudiantes, lo que puede restar valor a la experiencia educativa.

En muchos casos, los estudiantes no participan activamente en la creación de los proyectos, sino que simplemente los entregan para que sean exhibidos en la feria. Esto no fomenta el aprendizaje colectivo y puede dar la impresión de que los estudiantes no son lo suficientemente capaces o creativos para hacer sus propios proyectos.

Un estudio reciente encontró que el 80% de los proyectos en ferias tecnológicas escolares son realizados por individuos en lugar de grupos, lo que sugiere que la idea de fomentar el aprendizaje colectivo no está siendo promovida. Esto es preocupante, ya que el aprendizaje colectivo es fundamental para el éxito en el futuro de los estudiantes.

Además, cuando los proyectos son realizados por profesores, esto puede dar la impresión de que los estudiantes no son lo suficientemente capaces o creativos para hacer sus propios proyectos. Esto no solo afecta la autoestima de los estudiantes, sino que también reduce el valor de la experiencia educativa.

Es importante recordar que la realización de proyectos tecnológicos no debería ser vista como una actividad individualista, sino como una oportunidad para aprender de manera colaborativa y enriquecedora. Para que las ferias de proyectos tecnológicos en los centros educativos sean efectivas, es necesario que se fomente el aprendizaje colectivo y se evite la realización de proyectos por parte de los profesores.

Es importante mencionar que las ferias de proyectos tecnológicos pueden ser una excelente oportunidad para que los estudiantes muestren sus habilidades y creatividad, pero es necesario asegurarse de que se están logrando los objetivos educativos. Una posible solución es fomentar la realización de proyectos en equipo, en los que los estudiantes puedan colaborar y aprender de manera colectiva. Además, se podrían realizar ferias de proyectos tecnológicos en las que los proyectos sean evaluados por un jurado experto, lo que permitiría que los estudiantes reciban un feedback más constructivo y se sientan más motivados para seguir aprendiendo y mejorando sus habilidades. De esta manera, se podría lograr que las ferias de proyectos tecnológicos en los centros educativos sean una experiencia enriquecedora y efectiva para todos los estudiantes.

Resumen, las ferias de proyectos tecnológicos en los centros educativos son una excelente oportunidad para que los estudiantes muestren sus habilidades y creatividad en un entorno educativo, pero es importante asegurarse de que se están logrando los objetivos educativos. Es fundamental fomentar el aprendizaje colectivo y evitar la realización de proyectos por parte de los profesores, para que los estudiantes puedan desarrollar habilidades más sólidas y valiosas para su futuro. Además, se podrían implementar soluciones como la realización de proyectos en equipo y la evaluación por un jurado experto para mejorar la experiencia educativa en las ferias de proyectos tecnológicos en los centros educativos.

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Después de leer este artículo, esperamos que te hayas dado cuenta de la importancia de fomentar el aprendizaje colectivo en las ferias de proyectos tecnológicos en los centros educativos. Si eres un estudiante, te invitamos a hablar con tus profesores y compañeros de clase para promover la realización de proyectos en equipo y el aprendizaje colectivo en el aula. Si eres un padre de familia, te invitamos a conversar con los docentes de tus hijos para preguntarles cómo están fomentando el aprendizaje colectivo en las ferias de proyectos tecnológicos. Si eres un educador, te invitamos a reflexionar sobre tus prácticas pedagógicas y buscar maneras de mejorar la experiencia educativa de tus estudiantes.

Finalmente, te invitamos a ser parte del cambio y fomentar el aprendizaje colectivo en las ferias de proyectos tecnológicos en los centros educativos.

 


jueves, 13 de febrero de 2020

3 razones por las que los estudiantes procrastinan y cómo ayudarlos a parar

Una ilustración del concepto de dilación




Los psicólogos han descubierto razones por las cuales los estudiantes posponen el trabajo importante. Pero hay algunas cosas simples que los maestros pueden hacer para mantener a los estudiantes en el buen camino.

Por Youki Terada

Leonardo da Vinci pasó casi 16 años pintando la Mona Lisa, y nunca lo completó. El autor de la Guía del autoestopista galáctico Douglas Adams escribió: “Me encantan los plazos. Me encanta el ruido silbante que hacen a medida que pasan”. Y Frank Lloyd Wright pasó solo dos horas diseñando Fallingwater, después de demorar nueve meses.

"La postergación es extremadamente frecuente", señaló Piers Steel, profesor de negocios de la Universidad de Calgary, en un estudio de 2007. "Las estimaciones indican que entre el 80 y el 95 por ciento de los estudiantes universitarios se dedican a la postergación, aproximadamente el 75 por ciento se consideran postergadores, y casi el 50 por ciento se demora de manera constante y problemática".

Si usted es un maestro de secundaria o preparatoria, es probable que tenga dilaciones en su clase, estudiantes que constantemente esperan hasta el último minuto para entregar sus tareas, o posponen el estudio hasta la noche anterior al examen. Esta demora tiene un costo: un estudio de 2015 descubrió que cuanto más esperaban los estudiantes de la escuela de negocios para entregar una tarea, peor eran sus calificaciones, y las entregas de último minuto les costaban cinco puntos porcentuales en promedio, o media calificación. Y un metaanálisis de 2015 confirmó este resultado, encontrando que la dilación se asoció con calificaciones más bajas en 33 estudios que incluyeron a más de 38,000 estudiantes (la mayoría de los cuales estaban en la universidad). Peor aún, la investigación médica. ha relacionado la procrastinación con niveles más altos de estrés, depresión, ansiedad y fatiga.

Es una percepción común que los estudiantes que postergan lo hacen porque no les importa la tarea, y eso generalmente está mal, argumentó Devon Price, profesor de psicología social en la Universidad de Loyola, en 2018. La mayoría de las veces, las razones subyacentes para la postergación caen en dos categorías: miedo al fracaso o confusión sobre los primeros pasos de una tarea.

"La postergación es más probable cuando la tarea es significativa y el individuo se preocupa por hacerlo bien", explicó Price. Los postergadores pueden mirar una pantalla o un libro durante horas, paralizados por el miedo. En ese punto, la mejor solución es tomar un breve descanso y participar en una actividad relajante.

Joseph Ferrari, profesor de psicología en la Universidad DePaul y experto líder en procrastinación, ha realizado varios estudios sobre por qué los estudiantes posponen un trabajo importante. En un estudio innovador de 1989, Ferrari descubrió que los estudiantes universitarios a menudo posponían la decisión debido a la indecisión: pasaban demasiado tiempo preocupándose por si estaban haciendo una tarea correctamente, prolongando el tiempo que dedicaban incluso a tareas simples. Para estos estudiantes, la dilación era un mecanismo de afrontamiento para evitar experiencias estresantes.

"Es muy útil y útil recopilar información para tomar una decisión informada, pero cuando uno simplemente continúa reuniendo más allá del punto de recursos adecuados, están siendo indecisos y la espera es contraproducente", dijo Ferrari a un entrevistador en 2010.
En un estudio de seguimiento, Ferrari encontró otra razón por la que algunos estudiantes postergan: el miedo a las críticas. Descubrió que muchos estudiantes universitarios se dedicaban al auto-sabotaje porque podían culpar a las bajas calificaciones de los plazos en lugar de sus propias habilidades. Estos estudiantes prefirieron "elegir situaciones en las que su imagen pública no se vería dañada por el bajo rendimiento". Una vez más, la dilación fue un mecanismo de afrontamiento, en este caso, para proteger la autoestima y la percepción de los estudiantes sobre su identidad.

Ferrari descubrió otro motivo muy diferente para la dilación en un estudio de 1992. Algunos estudiantes universitarios retrasaron el inicio de una tarea porque disfrutaron de la emoción percibida de trabajar en una fecha límite. Aplazar las tareas hasta el último minuto era una forma de "agregar drama a la vida", dando a estos estudiantes una descarga de adrenalina.
La indecisión, la evitación y la búsqueda de emociones son, por lo tanto, explicaciones más probables para la dilación que la pereza o la falta de motivación. Entonces, ¿qué pueden hacer los maestros? Aquí hay algunas sugerencias.

5 MANERAS DE ALENTAR A LOS ESTUDIANTES A NO POSTERGAR

1. Extienda los plazos. Los investigadores han investigado el impacto de tres tipos de plazos para una serie de tareas: espaciado uniforme, autoimpuesto o un plazo final único. En el primer experimento, a los estudiantes se les asignaron tres trabajos y se les pidió que entregaran uno al final de cada mes, que eligieran sus propios plazos o que presentaran los tres trabajos al final del curso. En el segundo experimento, a los estudiantes se les asignó una tarea, corregir tres pasajes, y presentar sus tareas semanalmente, a su propio ritmo, o todas a la vez. En ambos experimentos, los plazos espaciados de manera uniforme no solo produjeron un mejor trabajo de los alumnos, sino que también disminuyeron las posibilidades de que los alumnos no cumplieran sus plazos.

¿La comida para llevar para los maestros? En lugar de darles a los estudiantes un gran proyecto con una sola fecha límite, divídalo en tareas más pequeñas con fechas límite uniformemente espaciadas. Solicite múltiples borradores de un documento, por ejemplo. En una unidad de aprendizaje basada en proyectos, haga que los estudiantes presenten su progreso en puntos de control específicos. Esto puede ser especialmente útil para los estudiantes que están paralizados por grandes proyectos: al hacer que cada parte sea más manejable, puede reducir la ansiedad asociada con plazos intimidantes.

2. Proporcione comentarios de apoyo. Los estudiantes con baja autoestima pueden ser reacios a presentar su mejor trabajo si les preocupan las críticas o temen fracasar. Evite dar comentarios altamente críticos o negativos, que pueden tener la consecuencia no deseada de hacer que los estudiantes se sientan nerviosos o tímidos. Los estudiantes también pueden responder mal a la retroalimentación que se siente controlando, así que evite ser demasiado explícito sobre lo que debe corregirse. Finalmente, tenga cuidado al dar retroalimentación a los estudiantes frente a sus compañeros, ya que pueden sentirse incómodos y desconectarse.

3. Enseñar administración del tiempo y habilidades de estudio. Un estudio de 2017 descubrió que muchos estudiantes carecen de las habilidades metacognitivas que necesitan para poder estudiar de manera efectiva, como la capacidad de programar un tiempo amplio para estudiar o saber cuándo pedir ayuda. Muchos participantes del estudio se sorprendieron cuando sus puntajes iniciales fueron más bajos de lo que esperaban: no tenían una idea precisa de qué tan bien preparados estaban. Luego se les animó a planificar con anticipación para una próxima prueba, y se les mostraron ejemplos de cómo podrían prepararse. Los resultados fueron significativos: en comparación con sus compañeros, los estudiantes que participaron en las actividades metacognitivas obtuvieron un promedio de un tercio de una nota más alta.

4. Tenga en cuenta la carga de trabajo. Según un estudio de 2015, la probabilidad de que los estudiantes entreguen el trabajo tarde aumenta cuando los plazos para diferentes proyectos coinciden, algo que puede suceder fácilmente en la escuela intermedia y secundaria, cuando los estudiantes tienen múltiples maestros. Los estudiantes también experimentan niveles de estrés más altos si no pueden manejar múltiples tareas que se deben al mismo tiempo. Considere coordinarse con otros maestros para distribuir los plazos principales.

Y cuando los estudiantes enfrentan adversidades que afectan su capacidad para terminar las tareas a tiempo, como cuidar a un miembro de la familia o tener que apoyar financieramente a su familia, ser flexible con respecto a los plazos puede ayudarlos a mantenerse en el camino.

5. Tenga instrucciones y ejemplos claros. Es más probable que los estudiantes pospongan un proyecto si no entienden cómo comenzar. Asegúrese de que todos los alumnos conozcan sus expectativas y los requisitos de la tarea; lo mejor es poner las instrucciones por escrito para que los alumnos puedan consultarlas según sea necesario. También puede usar ejemplos, como ejemplos de trabajos anteriores de estudiantes, para ayudarlos a comprender mejor cuál es la tarea.







domingo, 29 de abril de 2018

PROPUESTA DE PASANTÍA DOCENTE PARA SER INCLUIDA EN LA LEY 66-97 DE EDUCACIÓN.






PROPUESTA PARA INCLUIR LA PASANTÍAS DOCENTE EN LA LEY GENERAL DE EDUCACIÓN 66-97


CONSIDERACIONES GENERALES

CONSIDERANDO: Que el país está inmerso en un esfuerzo sostenido de transformar el sistema educativo dominicano bajo el lema de Revolución Educativa y por consiguiente lograr la efectividad de los docentes en el ejercicio de sus funciones.

CONSIDERANDO: Que el estado debe impulsar la calidad de los procesos pedagógicos, como forma de contribuir a elevar la calidad de la educación dominicana.

CONSIDERANDO: Que el estado debe contribuir en forma eficiente al desarrollo profesional de los egresados de la carrera de educación, así como su adaptación eficaz en su puesto de trabajo.

CONSIDERANDO: Que el estado está en el deber de realizar todos los esfuerzos y de disponer de los recursos necesarios, para hacer posible el cumplimiento de los objetivos, propósitos y fines de la ley general de educación 66-97.

CONSIDERANDO: Que el estado está en el deber de vincular de una forma efectiva los egresados de la carrera de educación con su puesto de trabajo.

CONSIDERANDO: Que la Secretaría de Estado de Educación es la representante del Estado Dominicano en materia de Educación, de la cultura y del desarrollo científico y tecnológico del país y en el ámbito de su jurisdicción.

CONSIDERANDO: Que las pasantías es donde el egresado o cursante de una carrera define su vocación profesional ya que es donde se da cuenta de todo lo que abarca lo antes estudiando de forma teórica. En cuanto a la inserción laboral, esta es una alternativa que hasta el momento ha resultado satisfactoria como hemos observado en los egresados de las escuelas de medicina y de la Escuela Nacional del Ministerio Público.

CONSIDERANDO: El buen desempeño de los pasantes le permite ejercer de manera inmediata actividades dentro de un centro educativo con las normativas vigentes. El estudiante adquiere una experiencia que jamás podrá recibir en otra parte.

CONSIDERANDO: El egresado de la carrera de educación es el único profesional con responsabilidad social que asume responsabilidades sin nunca haber tenido experiencia práctica previa con su campo de trabajo.

CONSIDERANDO: que la inversión realizado por el ministerio de educación en los procesos de inducción representa un gasto que puede ser aprovechado en los procesos de pasantía.

VISTAS la Ley General de Educación No.66-97, del 9 de abril de 1997, Gaceta Oficial No.9951, del 10 de abril de 1997.

VISTOS los Decretos Nos. 421-00 de fecha 15 de agosto del 2000 y 396-00 de fecha 11 de agosto del 2000, que establecen el Estatuto del Docente y el Reglamento Orgánico de la Secretaría de Estado de Educación, respectivamente.

VISTA la Ley No. 139-01 de fecha 13 de agosto del 2001 de Educación Superior Ciencia y Tecnología.


TÍTULO I:
DEFINICIONES Y FINALIDADES DE LA PASANTÍA DOCENTE

1.1.       DEFINICIONES
Se entiende como “Pasantía Docente” al acto educativo que desarrollan los estudiantes de la carrera de educación, en sus diferentes menciones, en el ámbito de un centro educativo público o privado con la finalidad de completar el proceso de aprendizaje por medio de la aplicación práctica de la formación académica que recibe.  

A los efectos de esta propuesta, estas pasantías serán de carácter obligatorio y que deben constituir un requisito para optar por el título correspondiente y su participación en los concursos de oposición del Ministerio de Educación.

Las pasantías se desarrollarán bajo la dirección del Ministerio de Educación, en coordinación con la institución educativa a la cual pertenece el alumno.

Las pasantías docentes no deben originar vínculo laboral de ninguna naturaleza entre el estudiante de educación y el centro educativo que le acoge. Sin embargo, estas deben garantizar un ambiente seguro para la integridad física de los educandos pasantes.  

Por lo expuesto anteriormente y aprovechando el escenario donde se procura la modificación de la ley de educación 66-97, sometemos para su enriquecimiento la propuesta de pasantía docente. Esperando que el sector magisterial, los futuros docentes y la sociedad en general nos empoderemos y podamos tener una participación en esta modificación a la ley de educación y lograr la educación de calidad que anhelamos.  


1.2.   FINALIDADES QUE ORIENTAN LA PASANTÍA DOCENTE

a) Realizar prácticas complementarias a la formación académica, que enriquezca la propuesta curricular de los estudios cursados.
b)    Incorporar saberes, habilidades y actitudes vinculadas a situaciones reales, adquiriendo experiencia de valor.
c)    Fortalecer en el alumno la confianza e independencia.
d)    Permitir al alumno la aplicación y evaluación del contenido y desarrollo de la formación ofrecida en aula y laboratorio.
e)    Adquirir conocimientos que contribuyan a mejorar las posibilidades de aprobar los concursos de oposición y la inserción en el ámbito laboral.
f)     Aumentar el conocimiento sobre el diseño curricular vigente.
g)    Profundizar la valoración del trabajo en el aula.


1.3. DURACIÓN

La duración mínima de la pasantía para los alumnos de la carrera de educación será de un año escolar (1año) independientemente de la modalidad. La jornada diaria mínima que realizar por el pasante será de 4 horas.

Las actividades de las pasantías se llevarán a cabo en centros educativos públicos y privados, en los espacios que estas dispongan según la mención de la carrera del alumno. Dicho ámbito debe reunir las condiciones de higiene y seguridad dispuestas por las leyes laborales.




1.4. CONTRATO

La pasantía docente estará precedida de la firma de un contrato entre el centro educativo y la institución de educación superior o centro de formación docente responsable del entrenamiento del alumno. Dicho contrato debe estar validado por el Distritito Educativo correspondiente.


EN EL CONTRATO, DEBE CONSTAR:

a)    Nombre de la institución de educación superior o centro de formación.
b)    Nombre y apellido del alumno
c)    Objetivos pedagógicos de las pasantías con relación a la función a desempeñar dentro del centro educativo.
d)    Prohibición expresa de realizar tareas distintas a los objetivos pedagógicos preestablecidos para la pasantía.
e)    Características y condiciones de las actividades que integran la pasantía
f)     Identificación del lugar donde la pasantía se llevará a cabo.
g)    Determinación de la jornada diaria, la fecha de inicio de la pasantía y la fecha de su culminación.
h)    Nombre del docente asignado por el centro educativo como guía.
Se conservará por el mínimo de dos años la documentación relativa a cada experiencia de pasantía en el centro educativo correspondiente.


1.5.  SITUACIONES ANORMALES

Ante cualquier situación anormal que se presente durante la realización de la pasantía, el centro educativo deberá comunicar por escrito a la institución de educación superior o el centro de formación responsable como también al distrito educativo correspondiente.
El docente pasante podrá perder su derecho a la pasantía si incurre en faltas graves como las indicadas en el código de trabajo, manual de desempeño docente o las establecidas por el centro educativo donde realiza su pasantía.


1.6. BENEFICIOS

La institución educativa en la que se haya realizado la pasantía extenderá al pasante un certificado en el que conste la duración y las actividades desarrolladas durante la pasantía. También, un informe final donde exprese las fortalezas y debilidades del pasante para futuras actualizaciones.   

La pasantía tendrá un valor o peso dentro de los concursos de oposición realizados por el Ministerio de Educación.

El Ministerio dentro de su presupuesto deberá asignar una partida como ayuda compensatoria a los pasantes




Nos gustaría escuchar tu opinión y como podemos mejorar la propuesta.

lunes, 23 de abril de 2018

FALLOS EN LA EDUCACIÓN: ALBERT EINSTEIN





Por: MIGUEL ÁNGEL BARGUEÑO

Un planteamiento que salpica con frecuencia sus escritos es el rechazo del aprendizaje como imposición. Einstein estudió siete años en el colegio Luitpold Gymnasium de Múnich, donde se aplicaba el memorismo, basado en repetir hasta retener. Frustrado, lo abandonó antes de acabar. “La enseñanza”, escribiría años después, “debe ser tal que pueda recibirse como el mejor regalo y no como una amarga obligación”, escribió en Mi visión del mundo (Tusquets, 1949).


Toca lo que te guste

En notas autobiográficas (Alianza, 1949) describe el conflicto entre su método selectivo y las exigencias académicas: “Aprendí muy pronto a entresacar aquello que podía conducir a la entraña, prescindiendo de la multitud de cosas que atiborran la mente y la desvían de lo esencial. La pega era que para los exámenes había que embutirse todo ese material en la cabeza, quisieras o no (…). Es un grave error creer que la ilusión de mirar y buscar puede fomentarse a golpe de coacción y sentido del deber. Pienso que incluso a un animal de presa sano se le podría privar de su voracidad si se le obliga continuamente a comer cuando no tiene hambre”. Con ese resquemor, aconsejó a su hijo que tratara de encontrar placer en el aprendizaje, por encima de la rigidez del sistema. “Toca al piano principalmente lo que te guste, aunque la profesora no te lo asigne. Es la mejor manera de aprender, cuando estás haciendo algo con tal disfrute que no te das cuenta de que el tiempo pasa”, de la carta a su hijo Tete, recogida en Posterity: Letters of great americans to their children, de Dorie McCullough Dawson, 2008.

Para alcanzar la excelencia, anteponía la práctica a la teoría: “Las grandes personalidades no se forman con lo que se oye o se dice, sino mediante el trabajo y la actividad. Por consiguiente, el mejor método de educación ha sido siempre aquel en que se urge al discípulo a la realización de tareas concretas. Esto se aplica tanto a los primeros intentos de escribir del niño como a una tesis universitaria (...), a interpretar o traducir un texto, a resolver un problema de matemáticas o a la práctica de un deporte”, escribe en Mis creencias (1939). Precisamente usó el deporte como analogía para explicar la diferencia entre aprendizaje y educación: “Si un hombre joven ha entrenado sus músculos y su resistencia física haciendo gimnasia y caminando, más tarde estará preparado para cualquier trabajo físico. Esto es análogo a la mente (…). No estaba equivocado aquel que dijo: ‘La educación es lo que queda cuando uno ha olvidado todo lo que aprendió en la escuela”, en Sobre la educación, 1936.

Einstein abogaba por una enseñanza que favoreciese la individualidad como aporte a la colectividad. “Deberían cultivarse en los individuos cualidades para el bien común. Esto no significa que (...) se convierta en simple instrumento de la comunidad, como una abeja (...). El objetivo ha de ser formar individuos que actúen con independencia y que consideren su interés vital el servicio a la comunidad” (Mis creencias).

Sin embargo, ¿qué gana uno cultivándose para servir a los demás? ¿Fama, dinero…? En el mismo libro dice: “Tenemos que prevenirnos contra quienes predican a los jóvenes el éxito como objetivo de la vida. (…) El valor de un hombre debería juzgarse en función de lo que da y no de lo que recibe. La tarea decisiva de la enseñanza es despertar estas fuerzas psicológicas en el joven”. Predicó con el ejemplo.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2015/11/27/buenavida/1448617645_282674.html?rel=mas


domingo, 22 de abril de 2018

FLEXIBILIDAD COGNITIVA: PREPARANDO EL CAMINO PARA EL ÉXITO DEL ALUMNO


Publicado por Eric Sheninger

Hace unos años, el Foro Económico Mundial publicó un artículo titulado Las 10 habilidades que necesita para prosperar en la Cuarta Revolución Industrial. Los dos párrafos iniciales resumen el punto de la pieza muy bien:

Para 2020, la Cuarta Revolución Industrial nos habrá traído robótica avanzada y transporte autónomo, inteligencia artificial y aprendizaje automático, materiales avanzados, biotecnología y genómica.

Estos desarrollos transformarán la forma en que vivimos y la forma en que trabajamos. Algunos trabajos desaparecerán, otros crecerán y trabajos que ni siquiera existen hoy se convertirán en algo común. Lo que es seguro es que la fuerza de trabajo futura deberá alinear sus habilidades para mantener el ritmo.



La imagen de arriba muestra las habilidades que serán más demandadas en 2020 y probablemente más allá. Después de leer este artículo, estaba extremadamente interesado en cómo las escuelas y los educadores brindan oportunidades para que los alumnos no solo adquieran estas habilidades, sino que también ilustren su competencia en la forma de aplicarlas. Algunas de las habilidades y cómo los más pequeños pueden demostrar competencia son autoexplicativas. Otros no lo son. Esto me llevó a centrarme en una habilidad en particular que se deslizaba en la lista en el número 10: flexibilidad cognitiva. ¿Qué implica esta habilidad? A continuación, hay una buena definición de la Universidad de Miami:

La flexibilidad cognitiva es la capacidad de cambiar nuestros pensamientos y adaptar nuestro comportamiento al entorno cambiante. En otras palabras, es la capacidad de desvincularse de una tarea anterior y responder efectivamente a una nueva. Es una facultad que la mayoría de nosotros damos por sentada, pero una habilidad esencial para navegar por la vida.

Spiro y Jehn (1990, p. 65) dan otra mirada a la habilidad:

Por flexibilidad cognitiva, nos referimos a la capacidad de reestructurar espontáneamente nuestro conocimiento, de muchas maneras, en respuesta adaptativa a las demandas situacionales radicalmente cambiantes.

Ambas definiciones se alinean a la perfección con el aprendizaje basado en el Marco de Relevancia de Rigor como se describe a continuación:

Los estudiantes tienen la competencia para pensar de maneras complejas y aplicar sus conocimientos y habilidades que han adquirido. Incluso cuando se enfrentan a perplejas incógnitas, los estudiantes pueden usar amplios conocimientos y habilidades para crear soluciones y tomar medidas que desarrollen aún más sus habilidades y conocimientos.

En mi opinión, la flexibilidad cognitiva podría ser la habilidad más importante de la lista, ya que incorpora tantos otros de una forma u otra. A continuación, hay algunas ideas y estrategias sobre cómo ayudar a los alumnos a desarrollar esta importante habilidad:

1. Diseñar actividades de aprendizaje que apoyen el pensamiento divergente donde los alumnos demuestren comprensión de maneras creativas y no convencionales. 

2.   Capacitar a los estudiantes para identificar una solución y luego llegar a una solución viable en un espacio de trabajo. 

3.   Permita que los estudiantes exploren un tema de interés en cursos abiertos y luego demuestren lo que han aprendido de formas no tradicionales. 

4.   Implemente oportunidades de aprendizaje personalizadas donde los estudiantes piensen críticamente exploren abiertamente y luego hagan uso de sus propias ideas intuitivas para aprender de maneras poderosas. 

5.   Involucrar a los estudiantes en una aplicación del mundo real en situaciones imprevistas donde usan su conocimiento para abordar problemas que tienen más de una solución. 

6.   Proporcione vías para que los estudiantes transfieran el aprendizaje a un nuevo contexto.

La forma en que preparemos a nuestros alumnos para el nuevo mundo del trabajo tiene que ser un enfoque uniforme para todas las escuelas. La clave para la educación y el aprendizaje a prueba de futuro es lograr que los niños piensen involucrándolos en tareas que desarrollan flexibilidad cognitiva.
 

Fuente: http://esheninger.blogspot.com/2018/04/cognitive-flexibility-paving-way-for.html